La Hija Pródiga vuelve a la Plaza

No había vuelto a la Plaza desde el 8 de marzo del 2015, OPM nunca me inspiró lo suficiente para volver, pero el sábado pasado aunque distante, me sentí Hija Pródiga de la Plaza fue como volver a casa y recordar estampas como esta:

Empecé a trabajar con jóvenes en riesgo desde que tenía 17 años, justo a la mitad de mi proceso de formación inicial docente, algunos de los jóvenes superaban mi edad y en mi segundo día de trabajo tenía ya a dos jóvenes golpeándose en el salón de trabajo, sólo supe que debía asumirme en la realidad de un sueño.

8 años después me escuché en un proceso de formación con el nudo más grande que he tenido en la garganta, pronunciando con dificultad la palabra: “criminalización.” Mi intervención fue al final, sólo sé que estuve a punto de llorar, luego de una breve platica sobre las zonas rojas y los perfiles de la juventud y niñez, las paredes estaban llenas de carteles con niños dibujados repletos de manchas con gestos y apariencia de delincuentes, cada uno exponiendo un estudio de caso, cada uno con nombre propio sólo recuerdo que comenté sobre usar las iniciales de los nombres de los niños y de la estigmatización que eso representaba, incluso para mí como joven, que debíamos asumirnos para afrontar una juventud y niñez en medio de una posguerra que no queríamos ver, fueron mis últimas palabras.

La vulnerabilidad a la que hemos sometido a nuestra niñez y a nuestra juventud, es la primera enemiga silenciosa y traidora que está logrando su cometido al ubicar a los niños en un punto en el que los que nacimos antes; decidimos sobre sus potenciales y sus vidas. Los modelos disfuncionales de familia, la educación androcéntrica y una sociedad patriarcal, son las primeras fronteras que limitan a las generaciones que por supuesto, en su momento nos limitaron a los que somos adultos actualmente. Es necesario situarse en un proceso que nos lleve a desaprender sobre todos los esquemas a los que diariamente exponemos a los niños y a los jóvenes; el haber pasado por todas esas etapas de la vida nos debería facilitar una o varias formas de comprenderles y orientarles desde cualquiera de los roles que tengamos en la vida o desde los espacios que podemos incidir.

Cuando menciono “modelos de familia disfuncionales” mi intención va dirigida a reinventar la familia y a atrevernos a repensar en modelos de familia diferentes en donde quienes, por uno u otro motivo están ausentes y sobre todo a creer en la posibilidad de ser diferentes no por condición sino por convicción para poder optar por un lugar que refugie nuestra integridad, pero para todo esto es necesario reivindicar y despatriarcalizar el amor, dejando de imponer en el espacio de la familia “como base de la sociedad;” un plusvalor que la enajena y que la transforma en un espacio limitado y frívolo, lo digo por las emprendedores que dicen “la familia es como una empresa.” También es necesario reiventar la escuela como otro espacio de refugio que permita a los niños y jóvenes aprender de forma libertaria porque la educación es otra víctima más; sí del Patriarcado en donde desde lo personal puedo decir que mi primer aprendizaje fue el miedo y que basa todas sus acciones en función ejercer poder y de que nada cambie realmente.

Entre todas mis inquietudes, prevalece la del botiquín de emergencia y los recursos que utilizamos al atender a nuestra poblaciones, por mencionar uno: la Psicología que se ha limitado a mantener métodos y modelos que ya no son más pertinentes a las necesidades de nuestras poblaciones, ni al proceso de evolución constante de la humanidad y el segundo medicamento: la religión, misma que no deja de responder y de enseñar desde fundamentos que sólo corresponden a la limitada moral, no a la razón, que al final sólo mantienen a la sociedad dentro de un círculo vicioso que condiciona e imposibilita el derecho a la libertad, alejado de brindar orientación y muy cerca de dominar, controlar y de reprimir. El idealizar a los niños y jóvenes a conveniencia de los adultos por no decir, subestimar; resulta más bien un impedimento que no les permite ser sujetos activos o participativos en su entorno social, educativo o en cada una de las dimensiones que se puedan desempeñar o destacar. Como a las mujeres también a los niños y jóvenes se le impuso una debilidad que sólo implica más tropiezos en una población a la que le juzgamos, criminalizamos sin importar condiciones, señalamos y le negamos el empoderamiento, el conocimiento y el derecho de su propia vida.

El semillero más fértil que existe para todos aquellos que se atreven a creer en un mundo más justo, son los jóvenes y los niños. La prevención es trascendental pero romper esquemas en todos los ámbitos; sería la primera forma de eliminar barreras y trampas que han llegado al punto de negarnos derechos primordiales y que no permite que se les ofrezcan oportunidades diferentes en las que el mundo pueda tener opciones de cambio.

“La gente ya está en rebeldía”
mujer de 40 años aprox. 11.03.2017 18:37 horas.
Vivo en una ciudad de desaparecidos,
un pueblo casi abandonado
donde los poetas
no tienen flores que versificar
sólo muertos y mensajes afónicos que escribir.
Aquí el Sol brilla muy poco
y los hombres de botas
no saben
qué es una gladiola
qué es un cristantemo.
Sólo pretendo que me busques
si desaparezco, no muy lejos
búscame cerca
y si sabes que huí
no preguntes por mí,
sólo déjame volver a casa
pero no para pedir perdón.
-Rosario Jerez
Rosario Jerez. (1991) Poeta feminista. Hermeneuta de la melancolía y romántica sin causa.