El poeta y gestor cultural Marco Montes, presentará el poemario “La bella miseria” (Editorial La Letra Nómada) el próximo 29 de septiembre en Sala de Té Comparte (7 calle 14-51, zona 1, Quetzaltenango) a las 18:30 hrs.
Marco Montes nació en Quetzaltenango, Guatemala. Editor en 90’s plaquettes y Argot editores, miembro de Asociación Métafora y parte de la organización del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango. Sus escritos han sido publicados en antologías, suplementos culturales y plataformas de difusión digitales a nivel internacional.
“Hay momentos, vistos desde instantes que nos transgreden como realidades individuales, que se transforman en puentes entre este tiempo y la preternaturalidad; que se alojan para bien o para mal adentro del artista sensible y ávido de conciencia y corazón”, expresa Pablo Fuentes, prologuista de “La bella miseria”
POEMAS

Confeti en el coloso de Hielo con Portillo a mi lado

Solo el Placer en su aletazo último es el mismo; Antes y después el mundo se ha hecho pedazos y hay que nombrarlo de nuevo, dedo por dedo, labio por labio, sombra por sombra

Julio Cortazar

Vamos Xelajú queremos la copa la hinchada esta loca
y yo… he visto en los cuadritos de papel que van volando
la foto de otro niño muerto por comer una sopa instantánea vencida
Alfonso ¿de qué están hechas esas sopas?
¿Puede un fideo hacerse una mascota fiel para un niño intoxicado?
¿Mencionan en las películas de Fellini a Guatemala? Decime que sí
y quitáme éste dolor por el gol en contra que nos acaban de meter invitame a tu casa a fumar un porro
y sentémonos a ver la academia y a ver que trip nos da
Vonos del estadio
aunque nos griten pecho frío y nos mienten la madre pero no te enojés por eso
ese de rojo que te tiro la cerveza es Raúl yo lo conozco
ayer su hermano murió en el atentado del hospital en la ciudad no, yo sé que no salió en CNN ni en RT
¿pero como se oye de feo verdad?
Pero no pensés en eso y mejor tapate los ojos que hay mucho papelito tirado no vaya ser que se te quiebre la voz
y que te traben el pollo afónico.
Mirá, lo que más me gusta de venir al coloso de hielo
es ver a este viejito tocando marimba con su chiquitio y hacerme una selfi con ellos

y ahí también está su chucho el garnacha la vez pasada me lo presentaron
y como se arrastraba en la tierra queriendo quitarse las pulgas ya está más flaco
Y me hace recordar de que no han pagado y mi mamá enferma. Vos Alfonso, sabes, en las noches, despierto aún
me pongo a soñar con que estoy en Barcelona y soy un escritor bien de a huevo
y no me hace falta nada
mirá, vos que sabes ¿cómo son las españolas?
¿Es cierto que cuando nos miran
encuentran a nuestros ojos tan intensos como los de los zanates? También sueño con que voy a esos museos que se miran en la tele y lloro cuando veo las pinturas de William Turner
y me pregunto
que si los barcos de los españoles se hubieran hundido como los barcos en esas pinturas
¿no me daría tanto miedo viajar a la capital?
¿Venderían paches en McDonals?
¿O cómo sería el agarrón? Vos Alfonso, contéstame
¿Por qué se te llenan los ojos de agua?
¿acaso no sós hombre?
Contestáme, levantá la mirada y miráme a los ojos
¿será que esas noches en las que me quedo viendo películas hasta la madrugada y leyendo me van a servir de algo?
Contestáme Alfonso
¿alguna vez voy a salir de este hoyo de mierda?
¿Voy a poder ver las auroras boreales en el polo norte como cualquier ser humano?
Decime que no
¡pero gritálo serote!
no te quedes callado
ya me canso el silencio voy a regresar ahí
y me voy a ir a la barra me voy a subir a la maya
y me voy a quitar la playera y voy a gritar:
¡Por la gran puta! Vamos perdiendo
suden la camiseta en la cancha como nosotros sudamos en el tablón y ya más calmado voy a regresar acá con vos
y probablemente estarás pensando lo que te provocó este encuentro tratando de recordar si has visto alguna película con un guión parecido no, ya no digas nada
igual mi traida me acaba de confirmar que sí está embarazada y mañana me voy a algún banco a buscar chance

Las parrilleras de la muerte

La única bala capaz de hacerse un rayo de sol es la Marquensita
su cuerpo luz de sinopsis de este canto que llueve sobre las terminales que no terminan
sobre ella el viaje galáctico es la pausa entre la melodía del miedo y la melancolía
el universo nos sueña de nuevo bajando por las carreteras onduladas una mujer que bien podría ser una rosa seca menciona:

“Lo que pasa, es que la Baldetti no ha pasado nunca por este pasillo de bus.” La niña con uniforme de colegio se escapó de la casa y se marcha con el chofer a un cuarto en la ciudad
la conciencia colectiva nunca ha estado más densa que esta tarde llaman a un hombre y todos escuchan…

De su cabeza sale una nube y dentro una casa rodeada de milpa al final de la proyección en su cabeza
baja un sólo crédito que se repite durante el resto del viaje:
¿Es esta la imagen de la tristeza?

¿Es esta la imagen de la tristeza?
¿Es esta la imagen de la tristeza? Una mujer vende dobladas
todos pueden sentir la textura de lo que está pensando:
sus hijos no han desayunado ni almorzado y esperan con ansias la cena.
Un mix entre corazón de roca de los fresno y la canción de Mario Bros suena al fondo
yo capto los sonidos
y pienso armar un día el poema que nos lleve en forma de camioneta en llamas a la salida de la realidad
de las luces al inicio en donde estuvimos más cerca de la muerte. Afuera de la marquensita, por las ventanas
nacen plantas rojas sobre la calle pi
-la camioneta se detiene-
y todos nos arrimamos porque ya no quedan lugares en el cielo
-la camioneta reanuda su marcha- (descendemos)
el descenso se hace una espiral infinita yloscuerpossepegantantoquesehacenuno la fragancia es la misma que siente un hombre viendo sin esperanza a la luna antes de morir
ya unidas nuestras voces
somos tan felices como un gusano volando por primera vez
y tan miserables como un astronauta levitando en el universo
juntos nos colocamos de cuclillas en el pasillo y escribimos este poema:

“Uno irá rodando siempre a vuelta de llanta
subiremos a leer poesía a tus cuevas en búsqueda de la sonrisa hasta que las casas de adobe lleguen a ser arboledas de nubes y una maceta, el albergue de nuestro treceavo suspiro”.

El pasaje se nos acerca.
La camioneta atraviesa a un niño en la carretera y sigue rodando la neblina le abraza la espalda. Apagan las luces y todos meten mano. Hoy nos haremos fertilizante.

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