Fragmentado es el título del primer libro del escritor guatemalteco Johannes Weitnauer, el cual será presentado en abril bajo el sello editorial Indeleble. En palabras de su autor, el libro surge de una acumulación de escritos en su computadora, la cual luego de una etapa de obstinación de presentarla al público, decidió enviarla al sello editorial para concretar una publicación.

“El título está pensado desde dos aspectos; el primero es que son fragmentos poéticos, no poemas que rimen ni mucho menos que lleven una estructura literaria uniforme. El segundo es la fragmentación del ser. Es un poco trillado eso de decir que uno se siente hecho pedazos y que está en constante búsqueda de no derrumbarse; por sentirse completo aunque sea una mera ilusión, pero es cierto. En todo el proceso de creación me sentía fragmentado, por eso el nombre. Éste libro es un pequeño escape de la realidad”, explica Johannes Weitnauer sobre el título del libro.

Para Weitnauer, la inquietud por la escritura surgió cuando cursaba la secundaria y hoy forma un papel importante en su vida. “No hallo manera más eficaz de liberarme que escribiendo, es la única vía hacia la cordura”, comenta al respecto de su pasión por la literatura y cita los libros de poesía “Los Instantes Sagrados” de Luis Pedro Villagrán e “Informe de una Injusticia” de Otto René Castillo, como algunos de sus libros de poesía favoritos.

A continuación algunos escritos de Johannes Weitnauer.

DEL NUEVO LIBRO, FRAGMENTADO:

Otro Prozac, por favor

Quiero una canción amarga, un whisky puro y otro prozac, por favor. Quiero la vida sin tener que vivirla. Quiero revivir el maldito pasado para volverlo a sentir quemándome y recordar cómo se me fue desgarrando todo, pedazo por pedazo. Quiero no haber pasado los últimos seis años amarrado a una agonía que no es mía, pero todas las noches me espera al filo de la cama. Quiero tener alguien que pueda saberse todos mis miedos con solo verme a los ojos, que no intente levantarme el ánimo con bromas estúpidas. Quiero alguien con quien vivir la tristeza, que la sienta conmigo a su modo, sin que le destruya tanto como a mí. Quiero no querer nada porque no soy quien para pedirlo. Quizá si pudiera borrar las cicatrices en mis muslos podría estar tranquilo desnudo y no me importaría amar con la luz encendida, me dejaría acariciar el cuerpo entero pero aquí estoy, deshecho como nunca porque nunca he estado totalmente hecho, deseando otro trago de whisky y otra cápsula verde y blanco verde y blanco verde y bl…

 

Espejo

A veces creo que sí, que allí está. Me desordeno un poco el pelo y chequeo que la barba no esté tan dispareja. Suspiro encorvado. Anoche la vi, estaba inquieta. No dejaba de sobarse obsesivamente el pulgar izquierdo, tenía la mirada penetrante y fija en el piso, como si estuviera esperando algo, como si tuviera miedo. No sé por qué, pero estaba inestable, temblaba por ratos. No quise acercarme para no espantarla. Un día estaba frente al espejo, la vi y me vio. Yo que soy sombra. Nos vimos directo al resquicio en nuestros ojos y creí haber leído algo en sus pupilas, pero no lo logré descifrar. He estado cerca de ella cuando cierra todos sus sentidos y finge desconectarse del mundo; pero la verdad, no puede, jamás lo ha logrado porque todo pesa demasiado, todo mata demasiado, todo atormenta demasiado. Cree que puede pero no es cierto, eso yo lo sé. Lo malo del caso es que tampoco lo quiere aceptar, está perdida. Duele verla así, sin saber quién es ni en dónde demonios va a parar. La he visto de cerca, muy cerca, pero por más que acorto la distancia entre el reflejo y yo, no logro convencerla que regrese, mi puta identidad, digo.

 

INÉDITOS:

Lo tenía para vos

Te extraño como se extrañan los puntos suspensivos, con un intento de revivir en tu pecho y a golpe de caricias obsoletas porque no te las pude dar. Te extraño como se extraña la libertad de poner la palma de mi mano sobre tu rostro y quedarme inmóvil, sin decirte nada, sumergiéndome en tu mirada negra y esas pestañas largas como los anocheceres a tu lado, tirados en el parque, pretendiendo ver estrellas fugaces que jamás aparecieron. Te extraño porque yo aún no me he ido, ni creo poder hacerlo de aquí a tres infinidades más. Te extraño porque fue la mejor opción que ofreciste, porque no preguntaste, porque decidiste por mí y no me quedó de otra más que volver a guardar el corazón compuesto, entero (y eterno) que tenía para vos.

Verte a los ojos

Es como decirte que no todo se acabó, y que jamás lo hará. Verte a los ojos es relatarte nuevamente una a una mis confusiones, para que las mantengas suspendidas en futuros inciertos que quizá jamás vendrán. Es como embelesarme con los acordes de aquella guitarra donde danzan tus dedos, temerosos e impacientes. Es como decirte que podrás encontrar amores en donde tú lo decidas, y tendrás, cariño mío, felicidades ineludibles que rondarán tus pupilas. Y serás feliz y seré feliz porque verte a los ojos seguirá invariablemente siendo mi forma de hablarte y desplegar, para ti, las contradicciones que nos trajo una vida de mierda con la que nunca estaremos conformes. Formarás paredes alrededor tuyo y yo sabré derrumbarlas indagando en tus ojos; porque es como decirte que te quiero, que nunca terminaré de quererte… y conoceré tu respuesta cuando, tímidamente, bajes la mirada y te quedes callada.