Originalmente Mario Paniagua incursionó en las letras haciendo rap, lo cual se evidencia en el ritmo que guardan algunos de sus poemas y actualmente forma parte de un grupo de jóvenes escritores que se reúnen en Chiribisco, un café bar ubicado en Ciudad de Guatemala, el cual se ha convertido en un importante punto de encuentro para nuevas propuestas de la literatura y música guatemalteca.

Hace unos meses estaba en una lectura de poesía en un bar de la ciudad. Cuando llegó el momento del micrófono abierto alguien se animó a improvisar; comenzó a declamar sin ningún recelo, observando todas las cosas que nos rodeaban, de pronto se fijó en una persona transexual que estaba dentro del público. No sé qué habrá pasado por su cabeza en ese instante, pero le causó mucha alegría. Dirigiéndose a esta persona de la audiencia, dijo palabras hermosas que exaltaban su belleza y libertad. Esta persona se sonrojó y no pudo evitar sonreír de la felicidad. Yo en lo personal también sentí alegría al haber presenciado ese momento sublime, en donde la poesía conectó a estos dos actantes. Eso es lo que motiva: la conectividad que se puede alcanzar con ella.” Expresa Mario sobre sus motivaciones para escribir poesía.

Mario Paniagua cita a otros escritores de su generación como David Pellecer, Jc Lorenti, Alvaro Montenegro, Luis Mario Balcárcel, Cristina Camacho y Joss Pinto como referentes de la poesía. Entre sus MCs favoritos cita Pablo Hasel, Tutto Vale, Canserbero y Cheb Ruben.

El trabajo poético de Mario Paniagua formará parte de la Antología “Chiribisco: Nueva poesía y narrativa guatemalteca”, que será editada por  Pato/lógica Editores.

 

1

Recuerdos con sabor a mezcal
Música que no volverá a sonar
El frío, la oscuridad, los ojos llenos de brillantina
Me deslizo suavemente por las calles mojadas,
Dominé el baile en una noche de cumbia,
Conocí a una prostituta llamada Alona
Que quería estudiar Administración de Empresas
Tú qué sabes de la felicidad
Si nunca has visto a alguien morir
Si nunca te has rendido ante la complejidad de las cosas
-Otra cerveza –hoy quiero existir aquí, mañana qué importa-
Daremos vueltas por los pasillos del tiempo y no encontraremos respuestas
Solo quizá una vida más larga, una vida más plena
Para llenarla de excusas
Tú qué sabes del todo si nunca te has arrastrado en el suelo
Y yo… yo con la sonrisa pálida y los ojos cansados
Me pregunte: ¿Qué putas me pasa?
Y después de un tiempo lo comprendí

2
Tengo
una pistola cargada con 2 balas
una soga con tu nombre escrito en ella
una botella de cicuta para el día nuestra boda
mil cartas amor firmadas con mi sangre
una caja llena de poemas que nadie puede leer
los sueños de una generación completa en mis manos
tengo tus ojos guardados en los míos
Llevo años soñando contigo
Te espero…

3
“ese lunar que tienes cielito lindo
Junto a la boca, no se lo des a nadie
Cielito lindo, que a mí me toca…”
Algún recuerdo lucido de vez en cuando,
Quizá alguna imagen pura
Para variar esta idea que doblega al paraíso
¿A quién le toca, a quien le toca? cielito lindo
Dime ¿a quién le toca ese lunar?

Nací para esto
Suelo observar a los pájaros
pero los pájaros en sí no me importan
como tampoco me importan los jueves
más bien, la forma en la que vuelan es relevante

Suelo escuchar voces
pero no son ellas las que me hablan sino sus caras
que son como botones de abrigo pero en sí ellas tampoco me importan

a veces veo la tele y me rio de las bromas pero eso es solo a veces
y cuando rozo los bordes del cielo recuerdo que ya no hay ángeles
y está bien… está bien que ya no hayan ángeles
por eso escribo porque no me importa

siento al tiempo, cada palabra cada frase, cada gota de lluvia
y a veces camino bajo las lagrimas y veo manchas en las paredes
cuando las sombras me arrinconan

y no son demonios, son cucarachas
que se arrastran bajo la cama
bajo los papeles, bajo las sombras
de las paredes, en la boquilla de los vasos, en los filtros de los cigarros
en los botones de abrigo

escucho trenes que marchan
pero sé que es mentira…
más bien quisiera escucharlos
y por eso los oigo cuando me marcho porque es muy fácil estar

me dicen ¿Estás bien?
y yo no recuerdo esa palabra
se nota en mis ojos,
en la manera en la que respiro
en la que camino
aunque a veces encuentro dinero en mis bolsillos
y veo galaxias dentro de pequeñas parcelas o dentro del frio, dentro del tiempo
que guardo en mis bolsillos
pero esas cosas casi nunca se repiten por eso escribo
por esas veces que me gasto las palabras y las ideas y las palabras
y los ideales
y recuerdo que solo eso existe
el gasto, el gasto de los ideales
y de la poesía
Vuelvo a escuchar… ¿estás bien?
y solo me puedo imaginar a Judas
diciendo, con los ojos llenos de lagrimas mientras se ajustaba la soga al cuello:
“perdón, yo nací para esto”