Para Melvyn Recancoj el gusto por la literatura surgió de los concursos de oratoria. Pero la decisión definitiva por ese medio de expresión se da después de leer Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer; años después lee Altazor de Vicente Huidobro, libro que continua releyendo actualmente y considera “un cubo rubik con un sinfín de combinaciones”.

Además de la escritura, Melvyn también se dedica a las artes plásticas. De niño dibujaba a los personajes de sus caricaturas favoritas; y esculpía rostros y figurillas con los yesos que dejaba tirados la maestra. No fue hasta un par de años atrás cuando desempolvó esa pasión gracias a la ayuda de su amigo y maestro William Marroquín Díaz, quien lo encausó en la pintura. Para 2016, tiene planificado dar a conocer más su trabajo visual ya que hay varios proyectos en proceso.

A continuación, algunos poemas del escritor:

 

El espejo que se burla

Me miraba con las fauces de sus ojos,

se reía con sus dientes de madera,

inocente la luz en mis inmóviles huesos,

se ve de lejos el batallón de mis temores,

vienen marchando en los senderos del tiempo,

un lunar, una arruga, una cicatriz de acróbata,

un compendio de inseguridades tatuados en el alma,

el epitome de todos los descuidos hace fanfarria.

 

Ahí estas tú, me escupió el espejo su cristal montaña,

la profundidad se alimentó con mi figura caduca,

el éter fue bebiendo las neuronas extasiadas,

los dedos temblaron como hojas en los vientos,

la sed de este verdugo era líquida verdad,

mis ojos se volvieron de cuarzo y obsidiana,

la ironía se mecía en un columpio de silencios,

estallaron mis sentimientos de navaja,

mientras la dosis de la vida va caducando,

la silla de mi paz se va esfumando,

y todo se agota en la gota de un marino

navegante de las nubes deformadas por huebieras,

la sintaxis de vergüenzas se hace veneno en la memoria,

yo quería ser soldado y resulté un civil oxidado.

 

Se ríe, se mofa con sus hilos afilados,

me manipula con su voluntad refractaria,

marioneta caminando a la orilla de la pena,

con su cara arrugada y su costilla remendada,

va riendo de tristeza y llorando de alegría,

con el alarido sobre el hombro y la cordura en el bolsillo.

Las doctrinas no valieron

ni los libros viejos y nuevos,

todo pierde valor al tambor de un reflejo.

 

El monstruo se erguía con estupor,

con tentáculos de te lo dije,

sus ojos embravecidos decían nada es permanente,

se vuelve demente el dibujo zarandeado

¡Córtame las pupilas destino carnicero!

¡¿No vez que soy desgarrado por los colmillos de los años?!

¡Quién te dijo que la condena es ajena a lo libre!

El engendro tira de mi cordura y retuerce mis dedos,

como quien retuerce la palabra y la hace esposa,

como quien incinera humanos y los hace almohada,

como los que bebiendo lujuria predican castidad,

el endriago  con cara de perla y cuerpo de amatista,

se exhibe haciendo latente la carne fugaz,

yo le tenía miedo por ser honesto y verdadero,

ese espanto era yo,

yo viendo directo y profundo al espejo,

que sin palabras me dijo lo que soy y lo que no tengo,

dijo como amigo verdadero que soy fruto en el suelo,

le temo y le tengo miedo, sin puñal me acobarda,

sin tocar me lastima, sin virus me enferma,

sin juez me condena, sin bulla me calla,

sin hablar me reclama y no necesita lengua

como el desierto que no necesita a la muerte.

 

Sonoro Pensar

Madre, llevo la bitácora de mis sueños,

he perdido el mapa del laberinto

¿Cuál es la razón de mis neuronas?

No me culpes, dijiste sueña.

Mis manos siguen naufragantes,

mis palabras se han accidentado,

ya la aurora se cansa de esperarme,

Huidobro me espera en un meteoro,

Tesla me dice que las cosas si suceden,

yo no quiero ser un alquimista mecánico,

mi esclerótica se llena de paredes.

 

Madre,

¿Por qué me llenaste del vacío?

Soy un Quijote amedrentado,

la madrugada me enreda en el ingenio…

la  madrugada,

silenciosa me come los años…

silenciosa.

Los poetas me han dicho que crea,

mas yo sé que los payasos ya no ríen,

que los mimos ya no callan,

sigo como chucho persiguiéndose la cola,

sigo contristado con la vida acosadora,

la vida me dice:

Ya lo ve los años pasan, apúrese,

no quiero decirle “Se lo dije”.

 

Madre

¿De qué color eran mis zapatitos cuando niño?

¿Me compraste una piñata de promesas?

Madre, acompáñame,

acompáñame al abismo de la hiel,

yo te creo,

te lo juro yo te creo,

pero mis manos están apolilladas,

mis pies están atornillados,

mi corazón descansa en lo olvidado,

yo sé muy bien que tú me quieres,

madre, yo lo sé muy bien;

cuéntame de los dulces no comprados,

de las cosas que me tienen encallado,

de la comedia que me tiene acongojado.

Madre…

un sonoro pensar sigue lacerando

aunque me tape los oídos.

 

La dimensión de los árboles con búhos

(fragmento)

Vientos con olor a limón y reminiscencia,

los ojos ven como la sabiduría vuela hacia el sur,

yo quería palabras de plata pero la abuela había muerto,

se abrazaban los deseos de sufrimiento,

ellos partieron con cristales azulados del cielo.

 

De las nubes caen lágrimas dulces de naranja

Un framboyán me preguntó que se sentía hablar,

le dije que es como leer pero al revés,

me preguntó de qué color eran las letras,

respondí que tienen todos los colores conocidos,

tienen todos los relieves y todas las profundidades,

tienen todas las texturas y todos los vacíos,

están hechas de todos los elementos y formas.

Dijo el framboyán con su energía elemental:

Las letras son como Dios.

 

Llego como nido a la estancia de las aves,

las aves cantan por hablar y vuelan por aplaudir,

su hablar es parábola bella que nadie entiende,

su aplauso envidiado por los que fabrican manos.

 

Dijeron al loco que Dios vivía dentro de él,

se cortó las venas y pensó que Dios era rojo,

quiso ser ateo y murió al lado de un amate.

 

Soñar amargo

Guatemala huele a paca

sueños de segunda mano,

comida usada, usted imagínese;

política que a nadie sirve,

que usted escoge /le hacen creer/

abundan cerberos en la entrada del palacio.

 

Están de moda las indulgencias en los buses,

de moda ayudar a los que mueren,

están de moda los artistas sin arte,

de moda la música sin alma.

 

Si viniera Nerón diría que nada ha cambiado,

Jesús no predicaría en Facebook,

Gandhi habría sido asesinado otra vez,

Buda sería un loco censurado

y Hitler estaría en Washington.

 

Te veo, te recuerdo, te deseo, te quiero, te enamoro,

te poseo, te amo, te celo,  te descubro, te odio,

te demando, te abandono, te mato, te olvido.

 

La burla va devorando genios.

 

Soñar amargo es soñar ajeno;

si soñar pudiera, soñaría despierto;

hoy no se sueña, se sobresueña;

a pesar de que a la marea de los sueños le enmudecen…

las personas siguen recordando que en sueños vuelan.

 

Pintar

(Ovillejo)

Para: William Marroquín

 

Que por el tiempo perdura:

Pintura;

más exacto que el cincel:

pincel.

Un lugar cercano inmenso:

El lienzo.

Algo pasa cuando pienso

el arte podré exponer;

y esto lograré al  tener

pintura, pincel y lienzo.

 

Melvyn Recancoj Pineda

Nace el Huehuetenango el 12 de abril de 1981. Sus primeros pasos en la escritura, se dan en la secundaria, haciendo ensayos y participando en actos de oratoria, en las cuales fue ganador. En septiembre de 2011 gana el primer lugar en el evento llamado Poetry Slam Guatemala, que vuelve a ganar en febrero de 2012, abril de 2014, junio de 2015 y la quinta gran final anual del 2015. Recibió el reconocimiento de destacado en letras por la Municipalidad de San Lucas Sacatepéquez. Invitado a exponer sus textos en Poetas por km² en el Centro Cultural de España en el Teatro Lux, en Grito De Mujer, Ciudad de Guatemala, el 15 de marzo de 2014, en “Equinoccio Poético” en el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, Cien mil poetas por el cambio, “Ingeniería con Sentimiento” de la Radio Universidad. Ganador del tercer lugar en el Primer Festival Nacional del Soneto, realizado en Santa Lucía Cotzumalguapa. Mención honorifica en Prodessa por cuento corto. Ha colaborado en diferentes talleres de poesía.