Rosario Jerez

Rosario Jerez

Rosario Jerez (1991) es una joven educadora y estudiante de Teoría Feminista que destaca por manifestarse desde las letras y con la costumbre de leer sus textos en cualquier espacio, incluso la calle y quien ha participado en diversidad de festivales incluyendo “Grito de Mujer”, donde coordinó la cuarta edición del mismo en Antigua Guatemala.

Rosario también organizó el Festival Alaíde Foppa. Su trabajo ha sido publicado en la Cuarta Antología de Grito de Mujer, así como en la Revista Feminista de las Cinetecas de Colombia y en la primera edición del fanzine Macha. Recientemente recibió una mención de honor en el Certamen Interuniversitario Juan Fernando Cifuentes Herrera, en la rama de poesía; dicho certamen es organizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad Rafael Landívar.

Rosario, quien además de escribir poesía escribe ensayos relacionados con el feminismo, va recolectando ideas para luego trabajarlas y convertirlas en una expresión escrita. No se sienta con el propósito específico de escribir, pues considera que hay ciertas emociones que fluyen en cualquier momento.

Entre sus influencias cita a Alaíde Foppa, Ana María Rodas, Luz Méndez de la Vega e Isabel de los Ángeles Ruano, todas escritoras que han transcendido y causado un impacto significativo en la literatura guatemalteca.

Las artes visuales también influyen en el trabajo de Rosario Jerez y en ese sentido hace referencia específica a las obra surrealistas de Frida Kahlo y de Salvador Dalí, ya que considera que las obras de estos artistas son cargadas de un alto contenido poético.

Rosario nos comparte los siguientes poemas que forman parte del trabajo que ha realizado en los últimos meses.

1.

La Muerte, mi lugar común,

soy el lugar donde siempre encontrarás tus restos,

el fuego siempre muere; rápido o lento, siempre fuego, mueres.

 

Vos y y yo estamos hechos de agua

y tu dulzura tan amarga

tan disuelta, te hizo de sal en el mar.

 

Siempre seremos un poema incompleto,

el sueño del que despertamos muy temprano,

la historia jamás escrita,

un montón de tinta derramada entre las sábanas

y yo la única que por ti sangra.

 

Después del efecto de nuestros vinos,

es hora de volver a nuestro estado de sitio.

 

2.

Me gustas,

me gusta cuando me profanas,

como a una tumba,

en este lugar donde somos extranjeras y nadie nos reconoce.

Hemos colmado de soledad las calles,

no sé qué decir,

sólo siento la desesperanza que me enreda el alma con la piel.

Soy un lugar lleno de soledades,

vengo de un lugar común,

seco las rosas para ver si logro detener el tiempo con la intención que nadie ve, 

todavía recuerdo el aroma de la última floripundia,

tus manos, tu tacto y vos…

vos siempre tan lleno de pasado.

 

3. Danza Lunar

Anoche vi la danza creciente de la Luna,

cada una de mis estrellas, incógnitas y flotantes.

Bajo sus reflejos inconstantes, mi piel florecida trémula y destellante.

Niñas habían dibujado las nubes que acomode en mi pubis,

junto a tus caricias de cielo raso,

inéditas e incandescentes,  sutiles e indomables.

La neblina y el tragaluz lunar,  perfumaban la plegaria,

se mezclaban en infinita policromía,

para trazarme constelaciones de hada y esfinge,

reflejándome en tus horizontes,

la madrugada de tu distancia impregnada,

con aroma de alba,

la Luna se acercó,

cayeron en mi cuello y en mi pecho,

la cascada de tus estrellas,

y en mis piernas se rebalsaron caudales de estrellas fugaces.