“El Sistema Educativo Nacional es uno de los peores del continente americano. El método educativo cambió hace décadas en el mundo y evolucionó hacia una enseñanza deductiva. Es imprescindible e insoslayable llevar a la práctica una reforma educativa, debiendo iniciarse cuanto antes.”

Por Alejandro Giammattei

Los guatemaltecos tenemos que reconocer que muchos de los problemas que tenemos en el país no pueden ser corregidos, o por lo menos disminuidos, en tanto no se implemente cuanto antes una reforma al Sistema Educativo Nacional.

Estos problemas devienen en gran parte del crecimiento desproporcionado de la población, que demanda más servicios y que requiere por ende de más recursos, que son imposibles de alcanzar; esto trae como consecuencia altos niveles de desatención y la única forma de revertir ese proceso es mediante la educación. De igual manera, dicha falta de educación incide en que los niveles de insalubridad, inseguridad, destrucción de los recursos naturales y muchos otros, sean alarmantes.

Es por ello imprescindible e insoslayable llevar a la práctica una reforma educativa, debiendo iniciarse cuanto antes, atendiendo la serie de factores que inciden en que el Sistema Educativo Nacional sea uno de los peores del continente americano, según las evaluaciones de los organismos expertos en la materia, tal y como puede apreciarse en informe Revisión Regional al 2015 de “Educación para Todos” (EPT) en América Latina y el Caribe, elaborado por la UNESCO* (ver informe).

En Educación Pública, es menester atender esos cambios urgentes que van, en primer instancia, a la forzosa revisión de los lugares en donde se reciben las clases, que en la inmensa mayoría de casos no son aptos para recibir la instrucción, adoleciendo de las condiciones básicas de infraestructura, incluso sin servicios mínimos, lo que hace que la motivación de asistir a la escuela sea prácticamente nula y el conocimiento que se imparte no sea absorbido por quienes asisten a la escuela.

También debemos comprender que el método educativo cambió hace décadas en el mundo y evolucionó hacia una enseñanza deductiva, pudiéndose poner como ejemplo americano en este aspecto a Uruguay, que promueve la aplicación del razonamiento y la lógica, así como la investigación y la interacción del alumno en las aulas, en lugar del  anacrónico método inductivo actual en donde la memorización y la prácticamente nula participación de los educandos, hacen que sea poco atractivo el método de enseñanza-aprendizaje, lo que contribuye a la deserción y alejamiento del estudiante de las aulas, lo cual sin duda es razón para que los niveles de competitividad del guatemalteco en relación a los países latinoamericanos sea muy baja, tal y como se demuestra en el estudio que al respecto ubica a Guatemala como un país poco competitivo*.

Lo anterior implica, a su vez, que se debe capacitar y preparar a quienes son responsables por impartir el conocimiento en las clases en este nuevo método de enseñanza-aprendizaje y debe llevarse a cabo la necesaria revisión de los contenidos educativos, que no se adecuan a la era que vivimos, pero además que han dejado por un lado, por conveniencia, la preparación integral del ser humano no sólo en conocimientos de materias que les ayuden a su formación, sino también en promover el aprendizaje de los valores y principios básicos de convivencia social armónica y el respeto al medio ambiente, si deseamos cambios substanciales en el ser humano, sus condiciones de vida y la del entorno en que se desenvuelve. De igual forma, sólo la educación puede significar que también se combata la discriminación en relación a la población guatemalteca, que se luche por que la interculturalidad armónica sea una realidad y que nos integremos como una sociedad respetuosa con las personas y sus orígenes.

De igual forma, es innegable que deben destinarse los recursos necesarios para lograr lo anterior, pero partiendo de reconocer que somos un país en el que los recursos financieros son escasos, además de mal utilizados, sobrevalorados y manejados con corrupción e ineficiencia.

Vale mencionar que la participación de los padres de familia es vital para la educación, por lo que debe promoverse que sean parte activa del proceso formativo en las escuelas, reconociendo que los principios educativos son responsabilidad de los progenitores y no alejar a los padres del proceso educativo, como ahora se acostumbra, porque esto forzosamente conlleva que ellos sean controladores y partícipes del contenido y las actividades que sus hijos reciben en las escuelas, además de supervisar el cumplimiento de los maestros en sus responsabilidades. En resumen, la participación de los padres de familia de una manera más efectiva contribuiría sin duda a que mejore el sistema educativo.

Esto es una pequeña descripción de lo que debe hacerse si queremos vivir algún día en un país en el que las personas sean respetuosas, que haya paz social y contar con una sociedad competitiva, capaz de salir adelante por sus propios medios; sin esperar que los gobiernos regalen una pobre educación, que al sistema político corrupto le conviene, porque se aseguran que el ser humano ignorante puede ser manipulado a su sabor y antojo. De lo contrario, jamás podremos aspirar a salir del subdesarrollo en que nos encontramos inmersos y menos, asegurarnos que los niveles de pobreza disminuyan, si seguimos con la tónica de tener gobiernos que, como acciones de combate a la pobreza sigan regalando justo lo que no se requiere y no se entienda que la educación es la base fundamental que se requiere para lograr cambios en el mediano y largo plazo, lo que contribuirá a tener un país con oportunidades de empleo, mejores remuneraciones y personas con las herramientas necesarias para afrontar los grandes retos de la vida.

En resumidas cuentas, si queremos salvarnos de la debacle que a diario vivimos, debemos apostar a un sistema educativo que no sólo sea de una mayor cobertura, sino de calidad. Porque de nada sirve que las acciones vayan encaminadas a tener una cobertura total, si la calidad no es real.

 

Alejandro Giammattei

Ciudadano guatemalteco, médico de profesión y político con experiencia en administración pública donde ha desempeñado distintos puestos en el ámbito municipal y gubernamental. Además de haberse desempeñado en distintas actividades sociales como bomberos municipales, club rotario y otras fundaciones de índole social.

 

*http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/pdf/Informe-Regional-EFA2015.pdf