El próximo 17 de diciembre a las 7:30 pm, la artista Regina José Galindo presentará en la galería del Proyecto Poporopo uno de sus últimos trabajos: Mazorca.

A continuación el manifiesto de la artista sobre este trabajo y una reflexión por parte del escritor Gabriel Woltke sobre el mismo.

Destruyeron nuestras casas, robaron nuestros bienes, quemaron nuestra ropa, llevaron a los animales, chapearon la milpa, nos persiguieron de día y de noche. Caso 5339 (declarante hombre achí) Plan Sánchez, Baja Verapaz, 1982.  Tomo 1. Capítulo Tercero. Remhi.

Me mantengo oculta dentro de un maizal.  Cuatro hombres cortan con machete todo el maíz hasta descubrirme.  Por unos minutos permanezco de pie sobre el maíz destruido.

Regina José Galindo

Aldea Chotacaj, Totonicapán, Guatemala

Fotografía:  Leo García / David Pérez

 Mazorca: Vida, Hambre y Futuro

Por Gabriel Woltke

Reflexiones sobre maizales destruidos en el performance de Regina José Galindo.

Un maizal es cortado a filo de machete. Conforme el arma se abre paso aparece el cuerpo desnudo de una mujer que permanece en pie sobre el maíz que yace en la tierra. Vida, hambre y futuro se mezclan.

Imágen

Las montañas se levantan al fondo del paisaje. Conectan el cielo con un vasto sembradío de milpas que domina la imagen. La quietud, la calma, se rompe con la aparición de cuatro hombres que, machete en mano, cortan la milpa. Conforme la destrucción del sembradío avanza, el cuerpo desnudo de Regina José Galindo queda expuesto. Toda la tierra ha sido arrasada. Su cuerpo diminuto y frágil contrasta y, por oposición, aumenta la fuerza de su postura rígida, con la vista perdida en el frente. Inmóvil ante el ruido del machete, ante la muerte.

Los cultivos yacen en la tierra. Pequeñas flores amarillas sobresalen.

Vida

Una estela verde, un brazo que nace de la tierra para poner su fruto en alto. Largas hojas verdes como ropaje que caen para mostrar un cuerpo de granos dorados. Un campo de maizales que intenta cubrir el ancho del horizonte.

La vida de los pueblos mesoamericanos girará siempre alrededor del maíz. Alimento del que, cuenta el Popol Vuh, fue formado el hombre: Sólo de masa de maíz fueron las piernas, los brazos humanos; los de nuestros padres primigenios… sólo masa de maíz fue utilizada en la creación de sus carnes. Así el maíz es nuestra propia naturaleza. Si la masa fue nuestra carne; el maíz crudo, la mazorca, fueron nuestros huesos.

Como no pensar frente a una cultivo de maizales destruidos que estamos viendo una planicie llena de cadáveres. Una imagen común en los años más cruentos de una guerra civil que azotó a Guatemala durante 36 años. Los altos mandos del Ejército comprendían la importancia del maíz y en su tarea de arrasar la tierra para destruir al enemigo Destruyeron nuestras casas, robaron nuestros bienes, quemaron nuestra ropa, llevaron a los animales, chapearon la milpa, nos persiguieron de día y de noche.

Destruir la cosecha no sólo limitaba las posibilidades de supervivencia sino que además se convertía en una metáfora cruel de lo que habría de pasar con los cuerpos. Maizales apilados, unos sobre otros, como cadáveres de hombres, mujeres y niños, dispuestos a ser enterrados en una fosa común.

El cuerpo de Regina en pie.

Hambre

Los españoles llegan y toman la mesa del nativo. Abunda el tamal, la tortilla, el caldo hecho de masa. Dirán que el maíz “es el pan de los indios”.

Aquel cultivo llegaría a convertirse en el cereal de mayor consumo a nivel mundial por encima del trigo y el arroz. No es casual que la mitología maya lo utilizara como masa primigenia, origen de la vida, si era su principal alimento. Y aún lo es hoy en día, en un país en que cuatro de cada diez niños y niñas presentan desnutrición crónica.

Y los maizales destrozados alrededor de Galindo se presentan como una visión apocalíptica de un futuro en que el cultivo milenario ha sido arrebatado de las manos de los campesinos. Quizá así lo imaginaron las comunidades indígenas que este año vieron peligrar el cultivo del maíz.

El Congreso de la República había aprobado la Ley Monsanto, un marco legal para permitir y proteger el ingreso transgénicos. La presión social y la movilización, especialmente de 48 Cantones, la autoridad indígena de Totonicapán que mantuvo un plantón ante el Congreso por tres días, hicieron que la medida fuera derogada. Sinembargo, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos obliga al Estado de Guatemala a tarde o temprano aprobar la iniciativa.

Cuando suceda, cualquier campesino que siembre una mazorca cuya semilla esté patentada por una corporación podrá ser encarcelado.

El cuerpo del campesino en pie donde alguna vez estuvo su cosecha.

Acto

En la obra de Regina José Galindo el performance suele adoptar una configuración sacramental. La utilización del cuerpo se convierte en una externalización de la forma en que la realidad actúa dentro de sí.

Su cuerpo en pie ante la destrucción, su postura inmóvil, es una reflexión sobre lo que sucede cuando la vida a nuestro alrededor desaparece. Quedamos desnudos, dejamos de ser personas para vernos como un simple cuerpo sin emociones, un cuerpo al que todo le ha sido arrebatado. Mazorca no sólo pone en evidencia e invita a reflexionar la relación del maíz con el contexto político. A la vez, invita a defender la vida.

Futuro

Un anciano desgrana una mazorca. Toma los granos en sus manos y los deja caer sobre un lienzo blanco. El futuro aparece rojo, negro y blanco. El futuro habla.

No sólo es cuerpo y alimento, el maíz fue y será una puerta al futuro. En la región mesoamericana era de común uso para las artes adivinatorias, sobre la forma de caer y de agruparse los granos se averiguaba el origen de una enfermedad, el tratamiento para curarla, el lugar en que estaban las personas desaparecidas y lo que nos tenía preparado el tiempo. Hasta los dioses ordenaban la consulta del maíz para ver el futuro pasen las manos sobre el maíz, sobre el tz ‘ite ‘… para que se aclare si hemos de escarbar y si hemos de esculpir su boca, su cara en madera, les fue dicho a los sacerdotes. De ahí entonces se echó, se adivinó sobre el maíz, sobre el tz’ite’ la cuenta de los días.

La destrucción del maíz se convierte así en un bloqueo del futuro. Ya no habrá sustento, ya no habrá vida y tampoco nos quedará cómo saber aquello que ha de venir. Un cuerpo parado en la desolación, en un campo lleno de escombros: no hay caminos.

Para Mazorca se tenía contemplada una fecha de realización pero la decisión escaparía de manos de Regina José Galindo. Los dueños del terreno decidieron que era necesario consultar a la tierra sobre si estaba de acuerdo con que el maíz fuera cortado y sobre cuándo lo creía conveniente. Se hizo una ceremonia y la tierra habló: escogió el 12 de noviembre de 2014, día que está bajo la influencia de B´atz´. Este nahual es el hilo del tiempo, el que pone en contacto lo que heredamos de nuestros padres con aquello que seremos. Es el símbolo de la continuidad con el pasado y el día propicio para pedir por la humanidad y por las cosechas. El performance debió hacerse mucho tiempo antes pero los dueños decidieron que era mejor consultar a la tierra sobre qué día sería el propicio. Se hizo la ceremonia y la tierra dispuso la fecha.

Así Mazorca puede ser entendido como ese mismo hilo en que está condensado el pasado y el futuro. Así, se muestra como una invitación a mantenernos de pie sobre la destrucción, meditar sobre la memoria y las heridas del pasado. Ec
ho esto, habrá que recoger los maizales cortados, limpiar el terreno, volverlo a preparar para la siembra. Que nuevamente florezca.

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