Por Dayrin Chávez

“Tu visión devendrá más clara solamente cuando veas dentro de tu corazón. Porque quien mira hacia afuera sueña, y quien mira en su interior despierta” – Carl Jung

Ser human@ es aventurarse a Ser. Como humana que soy, me expongo ante diversas experiencias que generan en mí emociones de alegría, confianza, placer o enojo, miedo, tristeza; así como sentimientos de felicidad, amor y respeto o rechazo, vulnerabilidad, inseguridad, traición y soledad[1]. Pero las emociones y los sentimientos se entrelazan junto a los pensamientos y dan como resultado las creencias. Las creencias pues determinan nuestra manera de canalizar lo que emocionamos y lo que sentimos, de tal manera que seamos capaces de asumir, reconocer y encontrar respuestas al conflicto, superándolo o por el contrario, nos quedemos enganchad@s en la conflictividad y el sufrimiento.

Todo ello transcurre en la cotidianidad como en los grandes temas que conciernen a la humanidad. ¿Por qué soy así?, ¿Por qué pasa esto?, ¿Por qué es así?, ¿Por qué hizo eso? Son preguntas que nos hacemos todos los días pero que respondemos de maneras diferentes. Las respuestas emanan dependiendo de si vemos a otr@s como responsables de nuestras vidas y decisiones o si somos capaces de vernos en un espejo, observar la herida interior abierta, y ocuparnos de sanarla.

¿Qué es sanar? en palabras sencillas puedo decir que es liberar las emociones, dejar que estas fluyan; permitirme sentirlas para luego dejarlas ir, ya que si las reprimo, si actúo como si no estuvieran allí dentro, se convertirán en una carga o en un bloqueo de mi autenticidad, de la fluidez con la que el río de mi vida puede correr. Es un proceso paciente hacia el fin de mi propio sufrimiento.

“El Final del Sufrimiento es la comprensión de ´lo que es´ y comprender ´lo que es´ sólo es posible cuando uno observa… cuando la mente ya no quiere cambiar ´lo que es´” Krishnamurti

Como personas y a veces como sociedades, nos preocupamos por la enfermedad o la dolencia física tangible, por la salud como factor aislado de la totalidad. Le restamos importancia a descubrir, escuchar y comprender qué es lo que pasa dentro de nuestro ser, con nuestras emociones, sentimientos, percepciones, comportamientos, con nuestra conducta y con nuestra forma de enfrentar la vida. Parece más facil decir que sufrimos de migraña o que tenemos problemas digestivos que admitir que estamos deprimid@s o que nos sentimos profundamente enojad@s. Se nos olvida la integralidad de lo que somos y nos vivimos como seres dicotómicos, como una suma de órganos, sistemas, huesos y emociones, que aparentemente no tienen que ver. Se nos olvida que somos seres individuales que formamos sociedades y sociedades integradas por seres individuales.

En primera instancia debo entonces saber, que sanar implica un proceso. Que a su vez requiere que me detenga a observar interiormente. Observar la herida no es tarea fácil si no acepto que la tengo, por ello es fundamental aceptar que algo me causa dolor. Aceptar que me siento lastimad@ o herida en ocasiones, es difícil, por la idea errónea de pensar que ´si me duele es porque soy débil´, y esto es falso, ya que el hecho de que ´me duela´ o que me hiera internamente, únicamente evidencia mi calidad innata de humanidad, humanidad que implica la capacidad de experimentar diversos sentimientos y emociones necesarios para subsistir, para mantener o conservar mi existencia. También puede detenerme el miedo a aceptar que me duele, ¿Qué pasa si dejo de reprimir lo que siento? ¿Me sentiré peor?

Árbol de la esperanza - manténte firme - Frida Kalho

Árbol de la esperanza – manténte firme – Frida Kalho

Entonces se ‘controla’ cualquier emoción, sin darme cuenta que el dolor no ha podido salir a la superficie y al no asumirlo, vuelve a quedar dormido en la profundidad de mi inconsciente, hasta que una situación similar provoque su nuevo despertar. Por ello, la aceptación de la herida debo de hacerla sin juicios ni estereotipos, simplemente debo de observarla y permitirme mostrar lo que me hace sentir, sea tristeza, enojo, dolor o vergüenza.

 

La aceptación de lo que me pasa dentro me llevará a comprender la naturaleza de mi propio Ser, la posibilidad de conocerme y reconocerme sin culpa. La culpa nace al querer cambiar lo que pasa sin comprender ¿por qué pasa?, al querer cambiar al/a otr@ sin que sea posible hacerlo; o simplemente, al pretender ser diferente siendo que no quiero ser, eso que pretendo.

Es al comprenderme y al aceptarme que se genera un acto de liberación profundo, se agota esa interminable búsqueda de razones para comprender con la mente, entonces puedo empezar a sentir, a hacerme consciente, a hacerme responsable por mi mism@. Hacer visible lo que antes era invisible. El sanar surge del terreno del autoconocimiento y del conocimiento del entorno.

La sanación logra una transformación. Ya que debo de deshacerme de lo que me bloquea o lo que reprimo para vivir de manera consciente. “Darnos cuenta… es (abrir) la mente…sin el objetivo de entender, de atender y” (reaccionar). Es, “ese momento en el que algo llama tanto tu atención que en realidad le pones atención con los ojos, con los oídos, con los nervios. Con todo el ser” Es ese abrir de ojos interno, lo que me hace percatarme, verme, desde dentro, despertando la plena conciencia.

 

Referencias:

“El Conocimiento de Uno Mismo: 14 conferencias de Jiddu Krishnamurti” Rev. Arturo Orzábal Quintana. Editorial Orión. México; 1975.

“El Darse Cuenta” John O. Stevens. Cuatro Vientos Editorial. Chile; 1976.

“La curación espontánea de las creencias” Gregg Braden. . Editorial Sirio. España; 2008

“Recuerdos, sueños y pensamientos” C.G. Jung. Editorial Seix Barral S. A. 1964; España.

[1] Gregg Braden nombra las emociones: como la fuente de energía que nos impulsa hacia adelante en la vida. Son las fuerzas impulsoras que nos estimulan hacia objetivos, metas y sueños; los pensamientos: como el sistema que les da forma y les da dirección de maneras precisas. Las semillas que alimentan los pensamientos son las emociones. Es entonces cuando surgen los sentimientos: como la fusión de las emociones que surgen de los centros de energía del cuerpo con los pensamientos que se crean en la mente. Los sentimientos se basan en las creencias creadas. (La curación espontánea de las creencias. Ed. Sirio, Barcelona, 2008)