El vinilo no ha muerto. Esto se pudo comprobar con la segunda feria de vinilos en Monkey’s Bar, organizada por el DJ Pablo Luján, la cual albergó a varios coleccionistas, vendedores y compradores de vinilos de Ciudad de Guatemala y la provincia.

El vinilo puede resultar obsoleto para algunas personas en cuanto a materia musical. Pero para los verdaderos amantes de la música y en especial del rock, el vinilo tiene un gran valor y muchos han comenzado a conseguirlos no solamente como un objeto de colección sino para apreciar mejor la música.

Entre sus seguidores se encuentra Andrea, quien visita por primera vez la feria y asegura que los vinilos suenan mucho mejor que los discos compactos o la música digital.

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Sergio de la Cruz, quien lleva 17 años de coleccionar vinilos importados, asegura que los vinilos nuevos pueden tener un precio en el rango de 150 a 200 quetzales. Por medio su fanpage de Facebook Monster Metal Zone, Sergio se dedica a la venta de vinilos sin la necesidad contar con un local físico.

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De la misma forma, Estuardo Diaz de “La Casa de la Iguana Rock Shop”, comenta que un vinilo clásico de rock puede costar 175 quetzales pero que hay algunos que alcanzan la cifra de 800 quetzales. Montos que únicamente un verdadero melómano está dispuesto a invertir.

No solo en la capital existen melómanos

La demanda por los vinilos no se limita a la Ciudad de Guatemala, tal es el caso de otras áreas en la provincia guatemalteca, como en Coatepeque donde Edgar Barrios se ha dedicado por más de veinticinco años a distribuir su colección.

De igual manera, Ever Villanueva, en Jutiapa, se dedica al intercambio, compra y venta de vinilos por medio de la fanpage “Vinilos Jutiapa”.

Todos los coleccionistas de vinilos coinciden en que este producto ha tenido una gran demanda en los últimos años y que se sitúan como una mejor alternativa a las tiendas de música tradicionales que distribuyen los mismos vinilos al doble o triple de su precio.

El vinilo promete retomar un nicho en el mercado musical de Guatemala, el cual a pesar de estar plagado de piratería musical y los medios digitales de distribución, aun cuenta con amantes de la música, interesados en disfrutar de su reproducción de forma análoga.

 

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