Luis de León o León de Rayas es un notorio ilustrador guatemalteco, cuyo entusiasmo por el dibujo lo ha llevado a múltiples proyectos desde la realización de cómics y fanzines hasta colaborar con publicaciones como Esquisses y La Cuadra Magazine.

Fabrizio Quemé: Usualmente se te ve dibujando en todo momento, ¿Con qué frecuencia dibujas y cuáles son los temas que te inspiran?

León de Rayas: Dibujo, efectivamente, en todo momento. Así proceso el mundo: mis ideas, sentimientos, compulsiones. Es una catarsis, casi siempre, pero a la vez es un proceso muy intencionado. Mis sketchbooks van conmigo a todos lados, los lleno con todo: apuntes visuales, cómics, estudios de figura y perspectiva, lettering…. No tengo temas específicos, pero diferencio entre dibujo e ilustración: Cuando dibujo, por lo general intento dibujar escenas de películas o de la vida real, fotografías, o retratos. Ahí el tema es lo bello o interesante que tengo en frente, pura preocupación estética. El tema es ver, como cuando se hace un retrato: ver, verdaderamente, a la persona. Luego, cuando ilustro, casi siempre tiene un poquito de literario: Entonces el terreno que me inspira se vuelve psicológico, una onda más contemplativa, tipo emocional o intelectual. Casi siempre ilustro para entender o dar a entender una idea o sentimiento. Entre más profundo y directo, más me gusta. Y luego están los doodles, que no todo en la vida es profundo y trascendental, cuando solo sale lo que sale, aburrido en clase o en salas de espera. Ahí no hay definición: dinosaurios, astronautas, animales fantásticos, cosas chistosas. Casi siempre con texto. Me cuesta separar imagen y texto, aunque al final el texto no se vea. Es parte de mi proceso.

FQ: ¿En qué etapa de tu vida surge tu inquietud por el dibujo?

LR: Siempre me gustaron las artes plásticas. De pequeño jugaba mucho con plasticina, luego cuando crecí me crié con mis primos como si fuéramos hermanos, y uno de ellos, el mayor, estudiaba diseño industrial. Me desvelaba ayudándolo a hacer tareas y luego dibujábamos mientras conversábamos. Me enseñó mucho. Luego en el colegio, básicos y bachillerato, me aburría terriblemente y dibujar siempre fue un escape de eso. Luego, cuando empecé la universidad, empecé a tomármelo más en serio y con más disciplina.

Morbo

FQ: ¿Quienes son tus referentes en el dibujo y la ilustración?
LR: uffff….. esa pregunta está difícil. En un principio tal vez Escher y Leonardo Da Vinci, por lo analítico de su trabajo. No terminas de estudiarlos. También Alphonse Mucha por sus composiciones, Albrecht Dürer por su trabajo de tramas. Me gusta la línea que trabajan Ken Taylor y los hermanos Hanuka, ese estilo es el que más resuena conmigo, un realismo con colores bien flat y como de serigrafía. Me gustaría hacer cosas así algún día. Otro que está en el cóctel, muy fuerte, es Liniers, por su temática y estilo. Luego están los locales, mara con quien he tenido contacto y que no puedo dejar de mencionar como Antonio Luna y Xanderall o el maestro Sergio Antonio: una de sus alumnas, Daff, me dio clases y marcó un antes y después en mi trabajo. Hay otros referentes, a los que admiro mucho, como JuanMa Oliva, Gaby Noar, G1FT3D, Manuel Regalado, José Ochoa… a la escena del país no le falta talento. Además, creo que si solo tomas referentes de una disciplina la cosa se vuelve medio incestuosa: Miro mucho cine y fotografía, que al final es dibujar con luz, y estudiarlos ayuda increíblemente a la composición, cosas como el cine Noir o la banda de la Nouvelle Vague. Park Chan Wook, Miyazaki, novelas gráficas como Blankets de Craig Thompson y Building Stories de Chris Ware, webcomics como 9 Planets Without Intelligent Life… Este es un tema largo. Muy, muy largo, pero por hoy aquí me quedo.
FQ: Respecto a Tacuazín, ¿Hay planes para continuar con esta propuesta u otros cómics?

LR: Sí, la idea con Tacuazín es que sea varias cosas: que sea una publicación bien fanzinera, donde la mara pueda ejercitar el músculo de hacer cómics. Tipo “Hoy sale taller, nos reunimos todos, sacamos el número completo y esto es lo que se va a ir a fotocopiadora”. Luego, la idea de Tacua-zines, que es el proyecto personal de cada uno de los involucrados. La idea es producir en comunidad y, paralelamente, hacer tus chivas. Y por último, organizar ferias y talleres, crear infraestructura, aprovechar los espacios. El cómic, cuando se suma a la fanzine, puede generar propuestas bien interesantes y ese es el objetivo: que sea un semillero, un espacio experimental para que todos prueben hacer cosas locas con el medio. Y si de ahí sale algo con potencial, que se pueda explorar y desarrollar con el apoyo de una comunidad detrás. El oficio de cómic puede ser bien solitario, pero creo que si se vuelve una fiesta y se invita abiertamente, todos crecemos como artistas/consumidores.

Recuerdo-de-Guerra(1)

“Recuerdo de Guerra”

FQ: ¿Cuál es tu perspectiva en torno a las historietas y cómics guatemaltecos?

LR: Llevo cuatro años como creador, desde que empecé con La Cuadra Magazine, y tres involucrándome en proyectos para impulsar la industria, así que no tengo una perspectiva muy amplia de lo que vino antes, pero de lo que he visto puedo decir que este año está muy emocionante. La bola de nieve está agarrando inercia, la mara se lo está tomando en serio: Amorfo que se está abriendo camino en el mercado, espacios como los que crean los Garabatti o Misstery Cómics para aprender y publicar o el esfuerzo titánico de Editorial Cuarta Dimensión por tomarse el tiempo de editar trabajos con mucho valor literario. Creo que hay un antes y un después con Rabinal Achí de Danilo Lara y eso es muy importante. Danilo puso la barra bien alta, nos reta a todos a hacer obras que tengan valor no solo por ser de Guate, si no por ser indiscutiblemente buenas.
Diría que en este punto vale la pena hablar de objetivos y por qué son importantes: creo que hay que lograr que más gente cuente las historias que solo ellos pueden contar, y luego permitir que hayan espacios para que los interesados en usar el medio puedan estudiarlo y aprender en comunidad, que se involucre la academia, que surja una estructura de distribución lo suficientemente sólida para que toda la fiesta no se desplome. Lugares y eventos como la XPOComicon, Kirby Store y Sophos que le apuestan a la escena valen mucho y necesitamos más de esos. Y luego, personalmente, quiero que vayan todos los medios de la mano, que se nutran mutuamente en horizontalidad el cómic y cine y música y literatura y artes plásticas y escénicas, etcétera. Al final de cuentas creo (aquí soy muy subjetivo) que en Guate tenemos el problema de una identidad indefinida, fragmentada. Sirve mucho que el arte que sea un espejo. Y una vez que hayamos reconocido nuestra(s) propia(s) cara(s) con todo y su multiplicidad, hasta puede que se abran nuevos diálogos, nuevas perspectivas sobre lo que significa ser, estar, crecer en Guatemala. Creo que hasta se podría sanar un poquito del dolor de la patria, o por lo menos, comprenderlo mejor.
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“Cama”

Wrestler Colorfix

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