Por Pilly Salazar.

La transexualidad es nombrada como un conjunto de sentimientos, emociones y pensamientos que no coinciden con el cuerpo físico con el que se nace. Esta aparente discordancia entre la identidad de género y el sexo, llevan a la persona transexual a moldear su cuerpo por medio de tratamientos hormonales o quirúrgicos para lucir como se percibe desde el género que asume.

Las identidades de género trans son como cualquier otra identidad construida socioculturalmente, solo que en cuerpos que son rechazados por la sociedad por haber renunciado a su “privilegio” de reconocerse en un género que les fue asignado tan solo por nacer con unos genitales que no determinan su humanidad, su aceptación de si mismxs.

La cultura patriarcal ha impuesto el imaginario de hombre y la mujer como representación binaria estructurada del pensamiento y la vida cotidiana occidental y aunque los teóricos han decidido centrar sus estudios sobre el cuerpo en relación a los acontecimientos socioculturales más que a lo biológico corporal (Focault 1989), es imprescindible mencionar que por siglos ha existido la transexualidad, no como un tercer género, sino como una afirmación de una realidad y no un invento. Cabe mencionar a Juana de Arco (1412-1431) que fue ejecutada por la Inquisición por brujería y por llevar constantemente ropas de hombre y comportarse como varón en todo momento; incluso en mitologías como la griega, cuando los dioses cambiaban sus formas para atraer a los mortales, como es el caso de Zeus que para seducir a Calisto toma la forma femenina o el caso de Adán que en su situación andrógina contiene a Eva en su propio cuerpo durante un tiempo no claramente definido.

Imagen cortesía de Centro Q'anil.

Imagen cortesía de Centro Q’anil.

¿Cómo vive su sexualidad una persona transexual?

Las personas transexuales viven su sexualidad como cualquier persona, esto significa que hay personas trans heterosexuales, bisexuales, homosexuales, lesbianas, etc. Ya lo dijo Beatriz Preciado – “La sexualidad es como las lenguas, todos podemos aprender varias”.

Es decir, que la identidad sexual es una construcción política, emocional, psicológica, cultural que trasciende a las personas desde la infancia, porque las sexualidades son transitorias durante la vida y lo que empieza a enmarcarnos en realidad, son aquellas etiquetas que nos hacen sentir que no podremos salir de allí nunca más. “Te das cuenta que te gusta una persona de tu mismo sexo, y rápidamente te dicen maricón y a partir de ahí te construyes como homosexual” “Para ser …trans hay que tener valentía, carácter y ser fuertes porque hay mucha discriminación, mucho acoso”. 

¿Qué pasa con las etiquetas?

Para fines estrictamente políticos explicativos debemos decir que las personas trans pueden transitar desde las identidades: transexuales femeninas o masculinos, transgénero y travesti.

Transexual: Como ya se mencionó es la persona interesada en tratamientos quirúrgicos, de reasignación de sexo y hormonales para moldear su apariencia física según la percepción que tiene de sí.

Transgénero: Es la persona que asume la postura similar de una persona transexual con la diferencia que no siente la necesidad de una reasignación de sexo.

Travesti: Es la persona que expresa a través de su modo de vestir un rol de género, pero no siente la necesidad de hacerlo de forma permanente sino en ocasiones especiales o en la intimidad. Dragqueen o transformistas[1] 

Mujer, imagen cortesía de Centro Q'anil

Mujer, imagen cortesía de Centro Q’anil

Las llamadas “minorías” sexuales y la falta de interés político de los Estados

La consideración de que un grupo humano es “minoría” está relacionado con la regla mandatada de que la realidad de la mayoría debe ser, el Ser, desde la heteronormatividad. Transgredir este sistema, significa para las personas transexuales y también para las no heterosexuales la negación de derechos humanos inalienables tales como el trabajo, la salud y la educación en su sentido más básico y con ello la negación de un estilo de vida digno. Se trata de una discriminación que por ignorancia, patologiza y estigmatiza todos los ámbitos de la vida de las personas transexuales. La Corte Interamericana de Derechos Humanos recomienda considerar la transexualidad como parte del derecho humano a la identidad sexual, de género y personal desde el respeto y la legitimidad de quien así lo asuma. A pesar de ello, tal derecho sigue siendo violentado en todo el mundo y de forma muy agresiva en América Latina a partir de las siguientes situaciones:

Falta de legislación nacional en relación a las identidades jurídicas: Las personas trans son invisibles a causa de una identidad legal que no corresponde a su vivencia/experiencia. Los Estados deben legislar a favor de una ley de identidad de género para las personas trans.

Exclusión social y de Derechos Humanos: Todas las instituciones públicas niegan derechos básicos y dejan en condiciones de máximo riesgo y vulnerabilidad a la gran mayoría de personas trans. Según estudios realizados las personas trans son expulsadas muy tempranamente de sus hogares (alrededor de los 14 años) colocándolas en situaciones de delincuencia y trabajo sexual.

 

Fuentes de consulta:

Onusida-Latina/La-Transfobia-en-America-Latina-y-el-Caribe.pdf(RedLactrans)/ https://atclibertad.wordpress.com/www.transexualidad.wordpress.com/ http://www.jornada.unam.mx

 

Centro de Formación-Sanación e Investigación Q’anil es un espacio que busca contribuir a la regeneración de tejidos sociales dañados, desde procesos formativos y vivenciales impulsando procesos de crecimiento personal, investigaciones y formación de formador@s. Puedes conocer más sobre su trabajo en http://sanacionqanil.org.gt o facebook.com/sanacionqanil o al correo comunicación@sanacionqanil.org.gt

[1] Dragqueen: Artista o cantante masculino que actúa vestido con atuendos propios de mujer (peluca, zapatos de plataforma, etc.) y exhibe maneras exageradamente femeninas