Carolina Pineda (1962-) es una escritora guatemalteca que además de dedicarse a las letras realiza performance art. Entre sus publicaciones se encuentran los poemarios EyaCulo mi propia seducción (OASIS 2000) y  No soy poeta (Chuleta de Cerdo 2010). “Desnuda también a quienes la presencian, la critican, la repudian y le temen”, comenta el poeta Marlon Francisco en una reseña del trabajo poético de Carolina, quién a su vez la describe como audaz, sencilla e irreverente.

Carolina Pineda ha participado de talleres literarios impartidos por los escritores Enrique Noriega y Juan Calles. Su trabajo también ha sido publicado en Te Prometo Anarquía y Revista de la Universidad de San Carlos. Así mismo ha presentado su trabajo multidisciplinario en distintos festivales artísticos.

A continuación tres relatos breves de la escritora.

 

I

Hay cosas que vemos venir.  Entramos  a un bar, el mesero viene y le pedimos un tarro de cerveza.  Miramos a través del líquido amarillento transparente la palidez de un rostro.  El rostro del poeta. Miradas y palabras. Nos enamoramos de él.  La ventaja es que no lo queremos solo para nosotros.  No existe la extorsión del amor. Eso nos perturba.  El poeta  promete el infinito sobre una alfombra de arena movediza donde  nuestros cuerpos  están a punto de hundirse.

 

II

De cómo un breve desplazamiento puede miserablemente acabar con nuestra vida.  Miramos fijamente un dedo índice  desplazándose con firmeza sobre el gatillo de un arma que nos apunta, enviando una ponzoña metálica que invade alguno de los órganos vitales que nos habitan y no nos queda nada, solo esperar …a que suceda.

 

III

Algunas veces:  nuestros yoes se burlan del tiempo y del espacio, se tiñen de rojo indeleble como la amapola.  Se desvanecen  en un vértigo mordaz y pierden la certeza de la voluntad ante el paraíso de los barbitúricos.