Fernando Gonzáles es Licenciado en Sociología de profesión y escritor por afición. Su trabajo trata de explorar las raíces poéticas de vivencias cotidianas, aunque lleva impregnado un trasfondo de rebeldía social, tratando de deconstruir paradigmas y estereotipos.

Las influencias literarias de Fernando Gonzáles van desde Nicanor Parra y Jaime Sabines hasta Isabel de los Ángeles Ruano, aunque considera que siempre hay que tener la mente abierta a ideas frescas y que permitan la renovación y evolución constante.

Algunos de sus poemas aparecen en la publicación “La poesía de la memoria” del Festival por la memoria y la justicia” (2011). En 2012 obtuvo el segundo lugar en el concurso de poesía “Construyamos juntos una cultura de paz y amor”, promovido por el Programa Permanente de Cultura de Paz de la Procuraduría de los Derechos Humanos; en 2015 participó en el V Festival Grito de Mujer.

Encuentros

Placer cósmico de infinitas dimensiones,

túnel y obelisco, corpóreo complemento

fusión intensa, mística y efímera

que evoca en un suspiro el clímax de los sentidos.

 

Suspiro y mordisco, la mejor estrategia

del salto final hacia la locura infinita.

Beso y caricia, la firma perfecta

para el pacto explosivo de la exaltación carnal.

 

Vaho sublime que emana por los poros,

en el instante preciso del descanso obligatorio.

La mente reposa mientras el corazón se apacigua

tras llegar a la cumbre del placer mítico y total.

 

Que la lumbre no se extinga

pues faltan muchos inviernos por venir.

Que las sábanas sean el monumento,

el testigo mudo de nuestros encuentros.

 

Ilusiones suicidas

Furia y paz en fusión

paradójico sentimiento

escondido en lo cotidiano

en este mundo alborotado.

 

Rompe el silencio fugaz

aquel hiriente sonido de lo banal,

que esculpe el monumento final

del decrépito destino de la humanidad.

 

Siempre rebelde e inquieto

sobrevive un suspiro de ingenua utopía,

se esmera para convertirse en realidad

cumplir su faena y expirar con dignidad.

 

Solo espero que de paseo por el averno,

las ilusiones no mueran a la orilla del sendero,

que continúen su marcha, regias y taciturnas,

hacia ese escabroso precipicio de la realidad.

 

Sentimiento humano

Densa bruma que opaca la razón

rapsodias de sangre, muerte y dolor

flamea tu bandera de tinieblas y desasosiego

cubres tu rencor con máscara escarlata

 

Herencia infame de la irracionalidad

arrasas campos de sueños y esperanzas,

marchitas las sonrisas y los anhelos

marcas en segundos, vidas enteras

 

Fuego, filo y contundencia

Los tres elementos de tu esencia

Pasión, ilusión y paciencia

El mejor antídoto para tu presencia

 

Llegará el día en que callen los ecos asesinos

de la pólvora y sus mensajeros kamikazes.

Florecerá en las mentes, fuerte y vitalicia,

la fraternidad, esencia del homo sapiens

 

 

A vos mujer

Vives sonriendo entre tanta muerte,

siendo guerrera inexpugnable,

del campo o la ciudad,

de bosques o junglas de concreto.

 

Día a día te veo batallar,

morena, rubia o de poca estatura,

sos mujer, invocas respeto,

emulas la grandeza de la pachamama.

 

Eres fuego imposible de apagar,

Corazón, coraje y pasión.

No quiero más sangre en las calles,

que fluyan de tus entrañas.

 

Me uno a tu grito portentoso,

para que se acaben los machos

y despierten los hombres.

Porque vos y yo…mujer,

somos equilibrio, somos complemento.

 

Sutil e intensa,

desborde de pasión interminable,

reservorio de ternura astral.

 

Sos mujer, amiga y guía,

que batallas cada día,

contra la cobardía petrificada

del machismo y falsas utopías.

 

Te proteges de asesinos,

que compran con brutalidad

tus sueños y tu cuerpo.

 

Porque sos cuna de vida,

resplandor de hermosura,

portadora orgullosa de inteligencia

y una fuerza cósmica incontenible.

 

No saliste de ninguna costilla,

todos venimos de ese cálido hábitat

que guardas en tu cintura,

donde germinan las semillas.

 

Soliloquio del loco

 

Conversación I

Sonidos, rapsodias, capítulos, anécdotas

Números, cifras, códigos y verborrea

Seres que alguna vez fueron humanos

y hoy…

Hoy tan solo son paquetes prefabricados

 

Que crea en lo medible, dicen los materialistas

Pero yo solo creo en vos,

Verso y rima, engendrada poesía

 

Conversación II

De repente vomito un pedazo de realidad

esos que me indigestan en mi dieta de ilusiones

Mientras se esfuma el tiempo y brilla la existencia

buscando ser más humano en cada parpadeo

 

Solamente me digo al oído

con un leve susurro doliente pero esperanzado

Que en la mente habiten las letras,

porque la tinta se fermenta en el corazón

 

Conversación III

Veo flamear el horizonte prometido

En un contexto que llaman racionalidad postmoderna

Y solo me digo, solo me repito:

Ojalá y lleguen los destellos de claridad,
que unifiquen y ayuden a encontrar el horizonte,
y no esas llamaradas fugaces, ególatras y pétreas
de un pasado que por muy excelso, jamás volverá.

Que las mentes dejen de ser magnánimas en la mediocridad
que no se ofusquen por cacicazgos perversos
que se fusionen las ideas y se menosprecien los egos
para que sea evidente que…
o nos unimos o nos jodemos.

 

Epílogo

Que la inmensidad finita del horizonte

Sea expulsada desde lo interno, desde lo infinito

Que nos despertemos con la luna y arrullemos al sol

Para, de vez en cuando, ser locos sin querer ser cuerdos

 

Anhelo la explosión estridente del silencio

los vaivenes de subida y de bajada de la vida

Esos momentos entre

el nacimiento y la última bocanada de aire

 

Epitafio Poético

Tan colmado, tan sobrio,

así estaba el maestro,

con la serenidad apasionada

que imprimía en sus palabras.

 

La perplejidad me asombró,

justo en el momento en que observé

a muchos obreros de la palabra, férreos y decididos,

portaban la pluma y el papel, con semejante gallardía,

laboriosos e infatigables, su creación de versos proseguía.

 

Encontré la tierra prometida,

acobijada por las letras,

acompañada de los versos,

honrada por los poetas.

 

Mil ideas se refugiaron en mi mente,

sin coherencia pero sin fatiga,

imponentes y traviesas,

placenteras y angustiadas.

 

Y ahora no quiero parar,

quiero derramar tinta por doquier,

jugar con las letras, tratarlas de conquistar.

 

Y ahora no quiero parar,

quiero derramar tinta por doquier

y tejer palabras por placer.

 

 

Quiero que la hoja en blanco,

se convierta en la bóveda,

en ese acorazado cofre,

que guarde las perlas manuscritas.

Quiero hacer del papel

la cripta de mis pensamientos,

el mejor epitafio,

de mi corta existencia.